literatura romana
miércoles 13 de febrero del 2019
Desde la muerte de Sila hasta la de Augusto
Las costumbres romanas llegaron a un extremo exagerado de influencia griega por lo siguiente:
- El ascendiente de los estudios griegos había prevalecido en tales términos que los jóvenes romanos tuvieron por hábito dirigirse a las ciudades griegas de Rodas, de Atenas, de Apolinia, de Mitilene para completar sus estudios.
- La peregrinación de ciudadanos romanos a Grecia se había hecho para los romanos una parte indispensable para completar su educación.
- La filosofía griega favorecida por Lúculo, abriendo una biblioteca compuesta de obras las más curiosas y raras, y Sila, encaminando a Roma las obras de Aristóteles que se convirtieron más que en una moda en un estudio serio.
Anteriormente se ha dicho que un senado-consulto prohibió las escuelas de retórica, pero estas prohibiciones cayeron pronto en desuso, ya que estas escuelas se multiplican bajo el triunviratode Lépido, Marco Antonio y Octavio saliendo de estas escuelas sino oradores si abogados.
Bajo Octavio Augusto se hallaron estas escuelas de retórica más favorecidas con lo siguiente a destacar:
- Se unieron los poetas y los oradores con los siguientes nombres: Gorgonio y Ovidio, Abronio Silón y Marco Porcio Latrón.
- Las lecturas públicas instituidas por Cayo Asinio Polión, uno de los favoritos de Octavio Augusto,
- En estas lecturas públicas es donde se leyó por primera vez el poema de Cornelio Severo Sobre la guerra de Sicilia entre Sexto Pompeyo y Octavio y ciertamente algunos trozos de poema que preparaba este mismo Asinio Polión sobre las guerras civiles, que acababan de cambiar el aspecto de los negocios en Roma.
En cuanto a Cayo Asinio Polión fue uno de aquellos que más contribuyeron al movimiento literario por lo siguiente:
- Creación de bibliotecas públicas.
- Adornaba estas bibliotecas con las estatuas de los mejores escritores.
- Partió con Mecenas como protector de los artistas y sus obras.
A falta de originales locales romanos se buscó las epopeyas, es decir poemas narrados amplios, de acción guerrera, empresas loables y personajes con hazañas heroicas más la intervención de lo sobrenatural, inmediatas más celebradas sobre todo las griegas. No obstante esto se destacaron en la épica Varron de Altax, Virgilio y Ovidio.
Publio Terencio Varrón Atacino, después de haberse ensayado en traducir a Apolonio de Rodas, tomó por argumento para escribir una epopeya un episodio de las guerras de Julio César.
Siguieron a Varrón otros autores que escribieron ensayos pero ninguno igualó al poema de la Eneida del escritor Virgilio, nacido en el año 684 de la fundación de Roma bajo el consulado de Craso y Pompeyo el Grande en una aldea próxima a Mantua, con el poema de la Eneida o historia primitiva de Roma. Está escrito hábilmente con las narraciones maravillosas de los tiempos heroicos de Grecia, siendo, si no de una época verdadera, en el cual todas las condiciones de género se habrían llenado casi, si se hubiera escrito en una época menos avanzada de la historia romana y si el arte y deseo de adular al príncipe no hubiesen reemplazado casi universalmente el lugar del entusiasmo épico. Se puede considerar este poema épico como la epopeya nacional del pueblo de Roma, pero se diferencia de la otra gran epopeya griega la Ilíada de que no descansa sobre una sola idea puesta en acción por el genio de un escritor. Sobre el objeto del poema hay diferentes opiniones que son las siguientes:
- Unos creen que el objeto del poema es la fundación de un nuevo imperio en Italia (obsérvese cierta similitud entre Eneas y Octavio Augusto) por el jefe de los troyanos, Eneas.
- Otros opinan que Príamo y su pueblo son accesorios en la Eneida, porque el poeta tiene sin cesar ante sus ojos a Roma y Augusto.
- Otros opinan que imita en demasía a la Ilíada y la Odisea de Homero, tanto que quiso comprender en doce cantos los cuarenta y ocho de las dos obras griegas, con esta singular circunstancia, que su héroe empieza a errar sobre los mares de Ulises y concluye con combatir con Turno como Aquiles contra Héctor.
- Otros consideran que es la Fábula de las fábulas épicas.
En cuanto a los episodios de este gran poema épico se hallan perfectamente unidos al asunto, es decir, a la principal acción y el enredo o nudo de esta epopeya es de una sorprendente habilidad, con arreglo al recurso de introducir lo maravilloso en los mismos. No obstante esto, algún episodio como la fábula de las arpías, fue reprobada por gran número de críticos por producir un efecto sumamente desagradable. La cólera de Juno como dijo el poeta:
- Quum Juno aeternum servans sub pectore vulnus. Haec secum: Meme incepto desistere victam,. Nec posse Italia teucrorum avertere regem?
- Cuando Juno, la diosa que honda herida, En su pecho conserva eternamente, Airada así a sus solas se demanda. ¿Cómo? y acaso desistir vencida. En la empresa podré apena empezada, De mi venganza, sin poder de Italia, De los teucros al rey desviar al punto.
Por tanto la cólera de Juno, oponiéndose con constancia al pensamiento de Eneas, es causa de los muchos contratiempos que éste experimenta, estableciendo una relación entre los dioses y los hombres durante todo el discurso épico, como se demuestra por lo siguiente:
- La tempestad que arroja a Eneas sobre las playas africanas.
- La pasión que la reina Dido que se empeña en retenerlo en Cartago.
- Los esfuerzos de Turno haciéndole la guerra, hasta el fin en que cediendo Júpiter a las persecuciones de Juno, consiente en que el nombre de los troyanos se refunda en el de los latinos y la diosa Juno olvida su rencor saliendo el héroe victorioso de su empresa.
En estos puntos el poeta de Augusto llevó su poema con suma propiedad y probó todo su gran juicio y arte inmenso aunque no excluyen sus defectos ya que muchos estudiosos opinan que no fue un poeta de inspiraciones personales y se valió de las alas de Teócrito en las Églogas, de Hesíodo en las Geórgicas y de Homero en la Eneida. Sin embargo a pesar de que se puede afirmar de que en el conjunto no satisface al lector por la representación de los caracteres, en la Eneida se han dado hermosas lecciones (véase la palabra Lección) a los poetas que han sucedido al autor del poema latino, pues se destaca por su gran armonía. Y con todo es sensible que a pesar de haber halagado tanto el orgullo nacional de los romanos, no haya sido en realidad más nacional, aspirando, al bosquejar la antigua civilización itálica, a hacerse cargo por vía de retratos, y no didácticamente, de los gérmenes sencillos de las costumbres de la vida campestre, tan peculiares de la antigua Italia, como fueron en Grecia la industria y la navegación. Entonces la Eneida habría sido de además de romana, itálica, disimulando la imitación que hizo de sus modelos.
Por otra parte también es opinión de algunos estudiosos de la literatura grecorromana que no hay caracteres bien delineados en esa obra y, comparada con La Ilíada, es lánguida, ya que los troyanos Acates, Gías, Cloautes y otros varios que fueron con Eneas al Lacio son personajes insignificantes: ni brillan por sus pasiones ni por sus hechos, e incluso el mismo Eneas carece de verdaderas condiciones para excitar la admiración o el interés, exceptuando su piedad y su valor; no detenta ninguno de esos rasgos característicos que por su grandeza y elevación conmueven y llegan al alma. El carácter del personaje de Eneas que dibuja Virgilio es más bien una simbiosis de frialdad y dulzura. En el monólogo de Eneas en el libro IV, después de haber sospechado Dido que trata de abandonarla, indica una dureza de corazón y escasez de ternura que serían rasgos preciosos en un amante generoso y apasionado:
- ¿Nun fletu ingenuit nostro? Num lumina flexit? Num lachrymas virtus dedit: aut miseratus amantem est?
Pero a falta de esa falta de trazos característicos de los personajes (a excepción de Dido que es el mejor descrito en la obra porque se ve la vehemencia de las pasiones y su ardiente indignación con un tono violento tan propio que colocan a la reina de Cártago en primer término entre los personajes del poema), toda la justificación de la conducta de Eneas la halla Virgilio en la predestinación del primero por los dioses a ser tronco de los reyes de Alba y echar los cimientos de la orgullosa Roma y con ellos preparar la futura grandeza de Italia. Con este carácter épico o heroico, Eneas ha sido presentado muchas veces como arquetipo, desde Homero que personifica en él al más valiente de los griegos, después del gran Héctor, siguiendo por una tradición que presenta a ese mismo Eneas vendiendo la causa troyana y de convenio con Antenor entregando su patria a los griegos. Virgilo concuerda con Quinto de Esmirna en presentarlo peleando hasta el fin para salvar a Troya y no abandonándola hasta el último trance.
En cuanto a la última parte de la Eneida del poeta latino romano Virgilio hay que decir que baja el nivel respecto a los anteriores capítulos. Las guerras en el Lacio no están descritas con la entonación verdaderamente épica de que había hecho el autor alarde en la destrucción de Troya, en los mismos amores de la reina Dido y en el famoso descenso a los infiernos que se contiene en el libro VI.
Finalmente decir de esta basta obra épica que Virgilio no trató de pintar ninguna época en particular, ni aun la suya propia, ni siquiera la que describe. Al parecer fue su pensamiento abrir nuevos caminos a sus descendientes e incluso el mismo Virgilio dice que la Eneida no fue su obra inspirada y que el mismo se reconvenía por haberla acometido sin la preparación suficiente con estas palabras:Tantum opus pene vilio mentis ingressus.
Otras poemas de Virgilio cuyas bellezas aunque tomadas a veces de Grecia pero con un carácter más original son los siguientes:
- Las Bucólicas y las Geórgicas subsistieron siempre como obras maestras como sabias lecciones de economía agrícola, como modelos de poesía melancólica. En las Bucólicas y las Georgicas son sacados a colación autores de Grecia como Pitágoras, Epicuro y sobre todo Platón debido que cuando el poeta llegó a Nápoles se preparó para la elocuencia con la práctica ocasionada de los modelos griegos que dejaron en el una profunda huella y con el estudio de sistemas filosóficos también griegos. En estos poemas se refleja claramente las teorías griegas de la organización de la materia, de la inmortalidad del alma, de sus transmigraciones, de la constitución de todos los seres de este Universo.
- Otros poemas menores como el Galex, el mosquito, el Moretum, guisado de campo, la Copa, la tabernera, tiene un nivel poético mucho menor que el resto de sus obras. En ellas ofrecen un testimonio de las costumbres, de los gustos, de los conocimientos del gran poeta.
- También hay que destacar la obra titulada Las Églogas, a través de la cual se muestra la patria romana abatida por las facciones y levantada por Augusto.
También hay que citar a un hijo de caballero romano Ovidio dentro de la épica romana aunque la Metamorfosis pertenece a la mitología no tiene una intención épica.Fue un superdotado para todos los asuntos que cultivó juntamente con la tragedia con los siguientes ejemplos de su magna obra:
- Escribió el poema elegiaco escribiendo las Tristes y las Pónticas.
- La declamación siguiendo las escuelas retóricas.
- Cultivando el arte didáctico preescribiendo Remedios de amor.
- Por fin la cronología histórica, publicando el primero de los Fastos en verso.
- Poemas elegiacos que escribió en su destierro mandado por Augusto en las más alejadas fronteras orientales del Imperio, en Tomi, a orillas del Mar Negro, por causa aún desconocida aunque relacionada con el carácter lascivo de sus escritos, lugar donde falleció sin poder regresar a Roma.
Por esta época se ha de decir también que la comedia y la farsa habían perdido importancia a favor de los mimos o pantomimas que alcanzaron gran éxito.
Bajo el consulado de Cicerón y en tiempo de Catulo, la tragedia, acaso porque no era más que una importación del arte griego, había ganado los sufragios necesarios de los eruditos y se había ganado el favor del público juntamente con las anteriormente citadas mimas (pantomimas), especie de farsas (sainetes) en que la improvisación y el gesto del actor parecen haber constituido el más capital elementos. Eclìpsaba estas farsas todos los demás géneros escénicos y obtenían una inmensa popularidad.
El autor de mimos más reputado en esta época fue Leberio, caballero romano, como lo había sido el autor satírico Lucilio. Se le conoce por la anécdota de que teniendo ya una edad avanzada de 60 años Julio César le obligó a salir a escena para representar en ella alguna de sus pantomimas y disputar en aquel lugar el premio de la habilidad escénica. El poeta pasó cuentas en su prólogo admirable, que no es más que una elocuente protesta contra la violencia ejecutada con un hombre libre, un caballero romano y contra la tiranía de un dictador. Julio César en su irritación concedió el primer premio a su rival que le había merecido menos.
Otro autor reputado de mimas fue el autor conocido con el nombre de Publilio o Publio Siro a las cuales concedió la antigüedad un especie de mérito especial, porque contenían sentencias morales en verso, que han llegado en un número de novecientas, superior a las de otro autor conocido con el nombre de Mattio que tuvo más reputación por su fidelidad a la memoria de Julio César que por sus mimas, ninguna de las cuales nos ha llegado por lo demás.
La tragedia en Roma no tuvo mucho éxito y hubiesen desaparecido completamente de la escena por los siguientes motivos:
- Tan solo cumplía al objeto de lecturas privadas.
- Sus representaciones estaban destinadas digamos a los «espíritus selectos» de un reducido número de personas.
- No se representaban a la pluralidad del pueblo.
Pero la tragedia como se ha dicho anteriormente bajo el consulado de Cicerón y en tiempo de Catulo reunió los sufragios necesarios y se había ganado el favor público como un género que era puramente literario.
Como autores hay que destacar a los siguientes:
- Cayo Asinio Polión citado anteriormente en este artículo enciclopédico de la palabra Literatura latina.
- Vario, uno de los amigos de Virgilio autor de una tragedia titulada Thyestes cuya celebridad es lo único que nos ha llegado de ella.
- Ovidio (citado anteriormente), que escribió una obra conocida con el nombre de Medea de la que sólo conocemos un fragmento asaz corto e incompleto.
Finalmente como la comedia produjo dos grandes actores como Esopo y Roscio. A finales de los tiempos de Augusto evolucionó la mima hacia las pantomimas, especie de baile mímico y tuvo por sus más célebres actores a Batilo y Pílades y más adelante a Hitas.
Algunos autores satíricos son los siguientes:
- Marco Terencio Varrón que a la par que poeta, historiador y gramático, había escrito sátiras, mezcla de prosa y verso, en que analiza la política y las anamolias de su tiempo ridiculizados con la mayor viveza.
- Quinto Horacio Flaco, natural de Apulia, se consagró a escribir obras satíricas lo más familiares y elegantes posibles. Escribió sátiras, epístolas, entre cuyo número es de las más famosas la Epistola ad Pisones, que trata la del arte de componer y de escribir y que se ha denominado Arte Poética; también odas y epodas, en su mayor parte magistrales imitaciones de la poesía griega dotadas de gran talento y entusiasmo lírico.
- Catulo que intentó primero en Roma ensayar la poesía lírica en algunos pasajes de sus poemas Thetys y Peleo y en algunas odas notables, con grandes elegías y epigramas.
- Tíbulo y Propercio, poetas elegíacos imitadores de los griegos, aunque el segundo se considera uno de los cantores más originales de Roma antes de Lucrecio.
- Tibulo (54–19 a. C., se educó en casa de su abuelo paterno en Pedum, donde recibió aquellas impresiones de la vida del campo que luego materializó en sus poemas, usó reticencias y falsas indicaciones para ocultar el nombre de sus amadas Delia y Némesis y que probablemente se ocultó con el nombre de Ligdamo en el libro tercero de sus Elegías. Con el nombre de Tíbulo corren cuatro libros de Elegías de las cuales sólo los dos primeros pueden atribuírsele con seguridad; el tercero, titulado Panegírico de Mesala es de nivel tan discreto que se resiste el creer que saliera de su pluma, y además algunos hacen notar que tenía dieciséis años si la compuso el autor. Al cuarto le falta la inspiración de los dos primeros y relata los amores de Corinto y Sulpicia. Los cuatro libros suman 37 breves poemas, escritos en dísticos elegiacos, a excepción del Panegírico de Mesala escrito en hexámetros. Tibulo es, con Virgilio, uno de los pocos poetas romanos con verdadera sensibilidad; el amor es su vida y carece de la altivez del romano típico; odia y teme la guerra, por lo que seguramente se limitó a cumplir en su expedición a Aquitania acompañando a Mesala. Perteneció también a la nueva generación de poetas que en la segunda mitad del gobierno de Augusto critica la degradación de los carasteres y el completo olvido del vigor republicano. La edición príncipe de las poesías de Tíbulo parece haber sido hecha hacia 1472 y se atribuye a los cuidados de Florencio de Argentina.
- Propercio (51–15 a. C.) descendía de una de aquellas familias ricas provinciales del orden ecuestre y algunos biógrafos sostienen que fue uno de los trecientos caballeros que inmoló Julio César al vencer la Guerra civil romana; si no fue así, al menos se le confiscaron sus bienes. Cantó sus amores a Cintia y algunos críticos creen que bajo este nombre se oculta un personaje real el de Hortia, métricamente equivalente, que fue la heroína de sus elegías y cuyos versos elogian autores como Horacio y Ovidio. Dejó cuatro libros de Elegías que tratan de los siguientes:
- Los tres primeros dedicados exclusivamente a sus amores y a los incidentes de su vida privada
- El cuarto versa sobre las leyendas y la historia de Roma.
- Es un gran imitador de los poetas griegos como Calímaco, Filetas considerado como todo un autor griego.
- Su estilo es un poco amanerado, poco natural, didáctico por parecer erudito conocedor de la Historia y Mitología y el deseo de presentar comparaciones y recuerdos mata el afecto y el sentimiento que es el alma de la elegía.
- Se le puede considerar un poeta sincero y enérgico cuando deja a un lado sus maestros alejandrinos y agrada cuando particularmente escribe las costumbres sencillas e la vieja raza latina en oposición a la corrupción de su época.
En didáctica se destaca Lucrecio, nacido en el 14 a. C. y que fue el más original poeta didáctico de la época con su famoso poema De rerum natura con la gran fuerza de argumentos y los magníficos cuadros que despliega en favor de las doctrinas griegas de Epicuro, de cuya filosofía es apologeta. Es una de las obras romanas más admirables que ha producido el genio local. Nació en el 94 a. C. y se suicidó en el 51 a. C.; se cree que fue a Atenas y tuvo como maestros a Zenón y a Fedro y escribió su poema en seis libros dedicado a su amigo Memnio; el inesperado suicidio del autor hizo a Cicerón corregir y editar el poema epicúreo, uno de los pilares del materialismo en el mundo antiguo, opuesto al estoicismo. Lucrecio pretende liberar a los hombres del temor a la muerte y reduce todo a la materia negando la existencia de dioses que intervengan en los actos humanos y en la naturaleza; el alma no es inmortal ni distinta al cuerpo y perece con este. «Nada nace de la nada, nada vuelve a la nada». Como características de su obra poética hay que destacr las siguientes:
- La elevada entonación de su obra
- Su mucho ingenio que más que buscar la gloria del artista busca la gloria del filósofo y discurre con elevada argumentación y como hombre de profundo talento sobre el origen y el destino del mundo.
- Teniendo en cuenta el principio de su filosofía Ex Nihilo nihil fit, este destino del mundo lo encuentra en el amor causa de todo y como el que todo lo dirige y en le temor fuente de toda religión.
- Para acabar decir que Lucrecio no tuvo predecesores en la literatura latina y es le primero que hizo oír un canto de aquel género en Roma y el estado inculto de la lengua en la época en que Lucrecio escribió su poema da mayor encanto a su obra.
La prosa en este periodo suministra obras no menos notables por forma y fondo y por la categoría de sus autores algunos de los cuales son los siguientes:
- Julio César y su obra Comentarios sobre la guerra de los galos y sobre la guerra civil (De Bello Gallico), modelos de precisión nerviosa y elegante simplicidad. Se advierte al leerlos que es el soldado que ha manejado la espada quien ejercita la peñola y que el hombre de Estado está oculto a la sombra del escritor.
- Salustio (n. 85 a. C., escribió Historia de la conjuración de Catilina, la de la Guerra de Yugurta, y una Historia de los principales sucesos de la República, de la que sólo quedaron fragmentos. Profundo en sus análisis políticos, jamás descuidó su estilo. Nació en la ciudad sabina de Amiternum (56 a. C.–34 d. C. El estudio de los historiadores le enseñó a meditar en los acontecimientos de los pueblos, y en sus instituciones y costumbres aprendió a ver el origen de los males que la generalidad de los hombres atribuyen a causas del momento. Llegó a tribuno de la plebe y a senador y el tiempo en que vivió era de viejos y desórdenes, hasta el punto de que sería difícil comprender que un hombre que viviera en medio del mundo pudiera librarse de los excesos a que conduce el ejemplo. Fue a África con Julio César y fue propretor de Numidia. La primera de las obras citadas tiene por objeto la conjuración de Catilina, que, apurado por la deudas, y ayudado por la juventud más depravada de Roma, había concebido la idea de asesinar en una noche a los cónsules e incendiar Roma y, secundado por el pueblo y por el ejército, apoderarse de la ciudad, derribar la República y establecer un gobierno despótico. En la segunda obra, Bellum Yugurtinum, trata de la muerte de los herederos del torno de Numidia a manos de Yugurta, que había comprado a los senadores de Roma para hacer más provechoso su crimen hasta que las legiones de Mario pacificaron la zona y Yugurta fue llevado prisionero a Roma.
- Tito Livio que empleó veinte años en escribir la Historia de Roma en 142 libros, perdidos en su mayor parte unos y conservados en epítome otros, caracterizads por:
- Una muy extensa cantidad de fuentes y materiales.
- Una especial atención a los valores estilísticos, narrativos, literarios y lingüísticos de la obra, manifiesta en la exposición de los hechos, los discursos intercalados de sus personajes y la gravedad de algunos de sus juicios.
- Algunos errores inevitables y cierta superstición que arrebata parte de crédito a varias de sus afirmaciones.
- Cornelio Nepote contemporáneo y amigo de Ático, comtemporaneo de Augusto, autor de una Victoria de Macedonia y de los Orígenes del mundo del cual solo nos queda un extracto redactado por Justinio en las Historiae Philippicae ex Trogo Pompeio, libri XLIV.
- Trogo Pompeyo autor de Vidas de los grandes capitanes.
- Octavio Augusto por la obra Monumento de Ancira.
En las retórica (el arte de declamar) hay que destacar aquí a los siguientes autores que son los siguientes:
- Hortensio, que equilibró por un tiempo a la celebridad de Cicerón.
- Marco Tulio Cicerón, natural de Arpino, año 649 de Roma que cultivó los siguientes géneros:
- Poesía.
- Filosofía.
- Jurisprudencia.
- Historia.
- Género epistolar.
- Género oratorio.
- Política.
El gran campo de Cicerón fue la oratoria por su elocuencia florida, abundante, más asiática que romana y nos han quedado cincuenta y seis discursos de su elocuencia.
En la agricultura y la jurisprudencia, las dos ramas capitales de la ciencia romana hay que destacer a los siguientes autores:
- En la agricultura destacó el siguiente autor:
- Marco Terencio Varrón, que a los veinticuatro años, escribió su libro de De re rústica, tratado metódica de agricultura, del cultivo de los jardines y los olivos, del arte de criar los ganados, del sostén de los cereales y de la caza y la pesca.
- En la jurisprudencia destacaron las siguientes personas:
- Servio Sulpicio Rufo que convirtió la jurisprudencia en ciencia.
- Alfeno Varo autor de un Digesto de cuarenta libros.
- Trebacio, juriconsulto amigo de Augusto.
- Antistio Labeón, el mejor discípulo del anterior.
Todos estos autores fueron famosos por su ciencia y por sus obras de las cuales solo encontraremos imperfectos residuos en las obras ya del siglo VdJc Pandectas e Instituciones del gran emperador bizantino Justiniano.
En astronomía destacó Publio Nigidio Fígulo del que quedan fragmentos poco importantes.
En arquitectura destacó Vitruvio nombrado por Augusto inspector de los edificios públicos y que escribió la obra titulada Tratado de Arquitectura en estilo sencillo, conciso y a la vez oscuro.
En medicina destacan los siguientes autores:
- Antonio Musa, el cual de liberto que era, fue elevado a caballero por haber curado a Augusto de una enfermedad que hacía peligrar su vida.
- Aulo Cornelio Celso. Sobre su vida nada cierto se conoce; de su mano ha quedado solo un libro, escrito con tal elegancia que se le suele denominar "el Cicerón de la medicina".
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